Esta mañana salí a correr y terminé encontrando algo que jamás voy a olvidar.
Debajo de unos arbustos había una perra callejera abrazando a sus dos cachorros… y también a tres gatitos que no eran suyos.
Estaba cansada, hambrienta y claramente necesitaba ayuda. Pero aun así protegía a todos los pequeños por igual, sin distinguir cuáles eran suyos y cuáles no.
Ese momento me hizo entender que el amor más puro no pregunta, no separa y no espera nada a cambio.
Nos los llevamos al veterinario y ahora buscaremos hogares llenos de cariño para cada uno de ellos.
A veces la vida nos cambia de camino solo para llevarnos exactamente donde alguien nos necesita. ❤️